Transparencia algorítmica y responsabilidad jurídica: retos de la IA en la valoración probatoria
María Paola Ramos Santacruz
Armando Rogelio Durán Ocampo
Volumen: 18
Recepción: 28/06/2026
Número: 3
Trimestre: julio-septiembre
Aprobado: 04/09/2026
Año: 2026
Artículo original
transforming, analyzing, or recommending conclusions about evidence, as well as the
risks associated with opacity, bias, lack of traceability, processing errors, and technical
asymmetries between the parties. The findings show that procedural transparency
requires, in addition to information about the system, documentation, understandable
explanations, auditable records, and real opportunities for adversarial challenge. Based
on these elements, a normative-operational model of evidentiary control for AI-assisted
evidence is proposed, consisting of four phases: conditional admissibility, adversarial
transparency, reasoned judicial assessment, and attribution of liability. It is concluded
that, where no effective possibility of control and adversarial challenge exists, the
algorithmic output must not constitute the sole or decisive basis of the judicial decision
and must be subject to independent corroboration or to the procedural consequences
provided for by the applicable legal order.
Key words: Artificial intelligence, algorithmic transparency, legal accountability,
evidentiary assessment, digital evidence.
Introducción
La acelerada expansión de herramientas de inteligencia artificial (IA) en la actividad
probatoria ha transformado la manera en que se clasifican los documentos en la
Ciencia del Derecho. Con el uso de la IA se identifican patrones, se analizan imágenes,
se realizan reconocimientos biométricos, se estiman riesgos, se detecta la ocurrencia o
no de algún fraude y se gestionan grandes volúmenes de evidencia digital. Esta
incorporación tecnológica no es homogénea ni neutral. Pues tal y como advierten
Nuredin e Inan (2024), aunque los sistemas algorítmicos se perciben como imparciales,
en realidad son programados por humanos y están entrenados con datos provenientes
de comunidades humanas, lo que puede reproducir sesgos e injusticias. Estudios
recientes (Segovia y Flores, 2025; Mendoza y Carrera, 2026) coinciden en que la IA se
inserta en el proceso judicial como un soporte técnico orientado a la obtención,
depuración, correlación y presentación de información, pero su legitimidad depende de
su subordinación a las reglas procesales y no de su sofisticación tecnológica.
Es posible distinguir, al menos, tres modalidades funcionales de IA en la actividad
probatoria. La primera comprende la IA que produce o transforma la evidencia —
transcripción automática, mejora de imagen, generación de resúmenes—, cuya
admisibilidad exige verificar la fidelidad del proceso de transformación y la trazabilidad
de la fuente original (Aguilar, 2024). La segunda abarca la IA que analiza evidencia
existente —reconocimiento facial, detección de anomalías, clasificación documental—,
donde el riesgo se desplaza hacia la opacidad de los criterios de selección y
jerarquización de la información (Altamirano et al., 2026). La tercera modalidad
corresponde a la IA que recomienda o predice una conclusión relevante para la decisión
judicial, cuyo uso plantea la tensión más aguda con el principio del juez natural
predeterminado por la ley y con la prohibición de delegación de funciones
jurisdiccionales (Suárez, 2025).
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