Sentido de pertenencia en la empresa estatal cubana. Conceptualización y medición desde una
perspectiva comunitaria
Yuri Fernández Capote
Vivian Espinosa Rodríguez
Volumen: 18
Recepción: 08/03/2026
Número: 2
Trimestre: abril-junio
Aprobado: 24/05/2026
Año: 2026
Artículo de revisión
Se diferencia en esta interpretación, el sentido psicológico reflejo de la unidad cognitiva
y afectiva, de aquel otro sentido subjetivo que expresa la relación simbólica y emocional
del sujeto con la empresa. Ambos, con carácter instituido e instituyente, dentro del
amplio sistema de sentidos psicológicos y/o subjetivos respectivamente, en el que se
implican las diversas formas de producción del sujeto (González y Mitjánz, 2021).
También, la idea de pertenencia a la empresa, como acción de compartir y apropiarse
del complejo simbólico y cultural, que funciona como emblema de esta y que se
condensa en lo que la ciencia social denomina representaciones sociales.
En este punto, es conveniente estimular la reflexión del lector sobre el posicionamiento
común a cada lógica o sentido (comunitario o managerial).
El extremo cognitivo en lo psicológico, es funcional a la lógica managerial, del modo
que lo es el extremo simbólico en la dinámica subjetiva. La tendencia a la
racionalización del vínculo, es propia a la lógica managerial que pondera la percepción
(cognición), sobre la afectividad que abarca los procesos de identificación. También lo
es, la reproducción simbólica que condensa los referentes pre-ontológicos de lo que es
la empresa, asignados como legado cultural al sujeto previo incluso a su propia
existencia.
De otro lado, los extremos afectivo y emocional, resultan funcionales al sentido
comunitario, dando cuentas del vínculo e identificación real con la situación empresarial.
Se deduce, entre la percepción de la pertenencia (cognición) y la afiliación o arraigo por
pertenecer (afecto), se debate el nivel real de identificación del sujeto con la empresa.
Las rutas conceptuales definen al menos tres tipologías de pertenencia, según los
procesos de identidad implicados en los niveles individual, social y de lugar. La primera,
vinculada a la autodefinición o visión que el sujeto tiene de sí mismo. La segunda,
relacionada con la autoimagen y la última, con las características adquiridas como
resultado de vivir y compartir el espacio físico.
Tipologías que definen al menos tres dimensiones fundamentales: la psicosocial, la
afectiva y la física o contextual. A las que se le añade la propiamente laboral.
La psicosocial con indicadores de aceptación, indispensabilidad, necesidad y
valoración, como predictores de sentimientos de placer, alegría y felicidad. La afectiva,
con indicadores de identidad, conectividad social, deseo de pertenencia y expresión de
afectos, como predictores de sentimientos de confianza, fidelidad y seguridad. La física
o contextual, con indicadores de necesidad de permanencia, deseo de protección del
espacio físico, interacción física y simbólica, como predictores de la sensación de
ocupación e identificación con el espacio y las asociaciones que allí se originan
(Gómez, 2017).
La dimensión laboral, desde una comprensión multinivel que incluye lo individual, grupal
organizacional e inter-trans/organizacional. Estableciendo diferencias del SP hacia el
puesto, la unidad organizativa, el departamento o área específica, respecto a la entidad
en un sentido más general y la percepción de esta más allá de sus límites, en otros
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