El incremento de los índices de criminalidad en Ecuador ¿Lo está afrontando el Estado?
Justin Alexander Bajaña Moreira
Aaron Ezequiel Lazo Herrera
Carlos Andrés Espinoza Méndez
Lilián Patricia Pinos Mora
Volumen: 18
Recepción: 12/04/2026
Número: 2
Trimestre: abril-junio
Aprobado: 30/06/2026
Año: 2026
Artículo de revisión
Desarrollo
Política criminal: Una ciencia autónoma y coadyuvante al Derecho Penal, desde sus
conceptos, métodos y características
La política criminal se desarrolla como una disciplina científica del Derecho Penal, pero
con autonomía conceptual, metodológica y funcional. Su desarrollo es también
consecuencia de la necesidad de racionalizar el ejercicio del poder punitivo del Estado,
evitando que este tenga lugar de manera arbitraria, desproporcionada o meramente
represiva. Al interior del Estado constitucional vigente, la política criminal no sólo da
lugar a la creación de normas, sino que también analiza críticamente los fines, límites y
efectos del castigo.
La política criminal es entendida doctrinalmente como el conjunto de estrategias,
decisiones y pautas que adopta el propio Estado para prevenir, controlar y responder
frente a la criminalidad (UNODC, 2024). Sin embargo, la política criminal va más allá del
ámbito estrictamente punitivo. En efecto, la política criminal también incluye políticas
públicas de carácter social, económico e institucional dirigidas a intervenir sobre los
factores estructurales y que inciden en la producción del delito. En este sentido, se
puede afirmar que la política criminal no es solo la reacción frente al acontecimiento ya
consumado, sino que también incluye mecanismos de prevención social, situacional e
institucional.
Visto desde el plano dogmático, el Derecho Penal describe las conductas prohibidas y
determina las consecuencias jurídicas que hay que dar a las mismas, y la política
criminal es la que establece los criterios que guían la elaboración legislativa, la
interpretación judicial y la práctica de las normas penales. En consecuencia, la política
criminal, sino que se presenta como una disciplina crítica que analiza la legitimidad, la
necesidad y la eficacia de las decisiones punitivas adoptadas por el Estado.
Desde esta orientación, Roxin sostiene que la política criminal puede cumplir la función
de conexión entre la criminología y el Derecho Penal, al articular la experiencia empírica
en relación con las causas del delito y la construcción normativa de las respuestas
jurídicas (Roxin, 2000). Partiendo de esta concepción garantista, la política criminal
debe de funcionar como un límite y como una guía del poder punitivo, el cual, de esta
forma, no se desbordará y, a la vez, se garantizan los principios de la Constitución.
La misma se expresa también en su dimensión metodológica. La política criminal opta
por un método interdisciplinario, que combina variables jurídicas, sociológicas,
económicas y estadísticas; así, incluye el análisis empírico de la realidad delictiva, el
seguimiento de tendencias criminológicas y la evaluación de la eficacia de las políticas
aplicadas. Entre la doctrina más reciente se ha comenzado a considerar un elemento
importante: la evaluación basada en evidencia, es decir, la exigencia de justificar las
decisiones criminales basándose en datos y estudios de carácter empírico (Welsh &
Farrington, 2018).
Página 236