Sensemayá. Música de cámara y poesía
Ibel María Couso Suárez
Volumen: 18
Número: 1
Año: 2026
Recepción: 21/03/2025
Aprobado: 17/09/2026
Artículo de revisión
En 1937, Silvestre Revueltas creó un poema sinfónico con una versión para orquesta
de cámara (inédita en muchos ámbitos musicales) y, posteriormente, la expandió a una
obra para orquesta sinfónica en 1938 (IMSLP, 2026), la cual es considerada como la
cumbre del músico (Scholes, 1981). Esta pieza se caracteriza por la repetición de
ritmos, acentos inesperados y disonancias que representan los movimientos
serpenteantes de la culebra y el ritmo del ritual de sacrificio.
La adaptación de la poesía de Guillén a la música de cámara demuestra la interrelación
entre la literatura y la música, especialmente cuando se trata de tradiciones folklóricas
como la del son cubano y la negritud. En el caso de Sensemayá, la combinación del
poema de guilleneana y la pieza musical revueltista crea un diálogo interdisciplinario
que enriquece la experiencia estética y la comprensión de ambas manifestaciones
artísticas.
El poema Sensemayá (Canto para matar a una culebra) (anexo I), escrito por Nicolás
Guillén (Cuba, 1902-1989), describe un ritual afrocubano en el que se sacrifica a una
culebra. Dicha composición poética está escrita con ritmo cadencioso y musical
haciendo evocación de la música y el canto del ritual. En la palabra Sensemayá, se
combinan sensa, que es providencia, y Yemayá, que es la orisha de la religión yoruba
la cual es el océano, la maternidad y protectora de los recién nacidos (en Cuba se
sincretiza con la Virgen de Regla) (Historia de la Música, 2019 y Fernández, 2025).
Poema escrito en verso libre con siete estrofas (o cinco en dependencia del análisis).
Las impares narran el ritual de la matanza, aparecen palabras africanas como:
Mayombe-bombe-mayombé y Sensemayá. Las estrofas pares son descriptivas, la
primera aclara que la culebra está viva (no tiene patas, se esconde en la yerba y tiene
ojos de vidrio), en la segunda se dan las instrucciones para matarla (no puede ser con
el pie sino con el hacha), y en la última se describe a la culebra muerta.
Es enriquecedora la utilización de variedad de figuras literarias tales como la repetición
que aporta ritmo y musicalidad (Mayombe-bombe-mayombé y Sensemayá); la metáfora
que incorpora conceptos abstractos (muerte e inmortalidad); la onomatopeya, al repetir
sonidos imitando los tambores del ritual (Mayombe-bombe-mayombé); símbolos, la
culebra y el ritual (sacerdote mayombero), mortalidad-inmortalidad, lo natural y lo
sagrado; la antítesis, al oponer la fuerza vital de la culebra con su muerte; la alusión
histórica al referirse a la esclavitud y la cultura africana en Cuba (García Barrientos,
2020).
Además, se utilizan exclamaciones para crear tensión y dramatismo; aliteración en la
repetición del mismo sonido al principio de varias palabras, anadiplosis, cuando repite
la misma palabra al final del verso y al principio del próximo; anáfora, al repetir las
mismas palabras al principio de varios versos; onomatopeya, utilización de una palabra
que el sonido coincide con su significado; y el uso de neologismos, palabras inventadas
(García Barrientos, 2020).
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