Innovación didáctica mediante simuladores en el ámbito universitario como una estrategia de
enseñanza-aprendizaje
Laura Esther García Gómez
Rocío Mabeline Valle Escobedo
Eduardo Meza Sánchez
Volumen: 18
Número: 1
Año: 2026
Recepción: 06/09/2025
Aprobado: 07/01/2026
Artículo de revisión
situaciones específicas y la reflexión crítica sobre ellas. Ello se puede resumir en cuatro
fases interdependientes: experiencia concreta, observación reflexiva, conceptualización
abstracta y experimentación activa, las cuales permiten vincular teoría y práctica de
manera significativa. En la primera etapa los estudiantes se enfrentan a vivencias que
constituyen la base del proceso; posteriormente, la reflexión orientada posibilita
identificar aprendizajes y emociones derivadas. La conceptualización abstracta integra
dichas reflexiones en marcos teóricos, genera compresión estructurada y trasferible.
Finalmente, la experimentación activa consolida lo aprendido mediante su aplicación en
nuevos contextos, lo que permite al estudiante prepararse para futuras experiencias.
Ello se convierte en una guía práctica para el diseño de experiencias educativas
relevantes para promover la aplicación del conocimiento en escenarios diversos
(Macías Alvarado y León Pireda, 2024).
Los simuladores posibilitan a los universitarios practicar en un entorno seguro y
controlado, que se convierte en una herramienta innovadora para los docentes, ya que
les permite cubrir las necesidades que los estudiantes pueden tener durante su
estancia académica; por lo que asumen “un rol que cambia de receptor pasivo a
constructor activo de su propio conocimiento, teniendo mayor autonomía en los
procesos de enseñanza y aprendizaje” (Castro Maldonado et al., 2020, p. 316). Todo lo
que mejora su seguridad y ayuda a la toma de decisiones, es el actor principal del
proceso de aprendizaje, el responsable del resultado y asume un compromiso desde un
contexto de experto, desarrolla habilidades como el trabajo colaborativo, confianza,
comunicación efectiva, liderazgo, adaptabilidad, flexibilidad y resolución de problemas
(Pearson, 2025).
Estas herramientas no solo apoyan a los estudiantes sino también a los docentes como
estrategia de aprendizaje y didáctica para adquirir habilidades para el dominio de
temas, aplicación de los contenidos en el contexto social, supervisiones, elaboración y
actualización de material pedagógico e implementación de estrategias innovadoras
(Perea-Martínez y Salas-Tovar, 2022).
Entonces, las actividades simuladas se convierten en representaciones visuales, reales,
intuitivas que motivan el aprendizaje activo, por medio del conocimiento previo y el
adquirido, de acuerdo con el contexto que existe para desarrollar sus habilidades.
Permiten al estudiante mejorar su comprensión y reflexión, por medio de la práctica,
facilita entender lo que pasa en ciertas circunstancias, los conceptos vistos en clase y
aplicados en ciertos eventos; fortaleciendo así su enseñanza aprendizaje, a través de
estos escenarios, que les permiten un manejo libre de la información y su entendimiento
inmediato, para poder construir y reconstruir el conocimiento adquirido (Rodríguez-Abril
et al., 2021).
En definitiva, los simuladores permiten modelar situaciones reales, facilitan el logro de
objetivos educativos por medio de metodologías basadas en proyectos y resolución de
problemas (Contreras y Carreño, 2021). Se convierten en herramientas actuales,
diversas y de gran ayuda en el aprendizaje y desarrollo de competencias para los
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