Inteligencia Artificial Generativa en el quehacer de profesores y estudiantes de la Universidad de
Holguín
Orestes Coloma Rodríguez
Maritza Salazar Salazar
Manuel Enrique Coloma Salazar
Volumen: 18
Recepción: 03/03/2026
Número: 2
Trimestre: abril-junio
Aprobado: 18/06/2026
Año: 2026
Artículo original
La titularidad del contenido, pues se debate si el uso de la IA constituye plagio
(Jiménez Ramírez et al., 2024) o si la titularidad del contenido generado
pertenece legítimamente al usuario que redactó la instrucción o prompt (Divino,
2024).
Sin embargo, son muchas las potencialidades referidas entre los autores consultados:
la optimización de la gestión académica y administrativa (Jiménez Ramírez et al., 2024;
Perdomo & González, 2025; Escario et al., 2024), el apoyo al diseño tecno-pedagógico
(Jiménez Ramírez et al., 2024), el fomento de habilidades de orden superior (Valencia
Mendoza et al., 2024; Larico Hanco, 2025) y la creación y uso de entornos de
autoaprendizaje (Sánchez-Prieto et al., 2025).
Pero como es natural, también se han reportado riesgos en el uso de la IAGen y entre
ellos son reconocidos, para los estudiantes, la llamada pereza mental y dependencia,
con la consecuente atrofia del pensamiento crítico y la capacidad de indagación debido
al uso excesivo de la herramienta (Sánchez-Prieto et al., 2025; Valencia Mendoza et al.,
2024), la desinformación y falta de rigor, ante las frecuentes alucinaciones o datos
falsos generados por la IA que el estudiante puede aceptar como verdaderos (Valencia
Mendoza et al., 2024), la brecha digital y la desigualdad, a partir del acceso diferenciado
entre versiones gratuitas y de pago, lo cual puede exacerbar las desigualdades
socioeconómicas (Corona Domínguez & González Flores, 2025; Romeu Fontanillas et
al., 2025; Perez chica-Vega et al., 2024) y la privacidad de datos, como riesgo de fuga
de información personal al interactuar con modelos que se retroalimentan de las
consultas (Corona Domínguez & González Flores, 2025; Romeu Fontanillas et al.,
2025).
En el caso de los docentes, entre los riesgos que se consideran para el uso de la IAGen
en la Educación Superior se encuentran: la crisis de los sistemas de evaluación, al
elevar la dificultad para distinguir entre producciones auténticas y las generadas por IA,
comprometiendo la honestidad académica (Perez chica-Vega et al., 2024; Romeu
Fontanillas et al., 2025; Perdomo & González, 2025); la resistencia y temor al
reemplazo, como actitud frecuente, ya que el uso de la IA provoca la inseguridad desde
el punto de vista pedagógico o que se deshumanice el vínculo educativo (Corona
Domínguez & González Flores, 2025; Jiménez Ramírez et al., 2024); la sobrecarga de
trabajo y la brecha de capacitación, al evidenciarse la necesidad de rediseñar currículos
y su actualización constante, por ser una tecnología que evoluciona rápidamente
(Jiménez Ramírez et al., 2024; Escario et al., 2024); así como los sesgos algorítmicos,
motivados por el riesgo de reproducir y amplificar sesgos ideológicos o culturales
presentes en los datos de entrenamiento de las IA (Romeu Fontanillas et al., 2025).
Por otro lado, en Cuba, aunque se han reportado diferentes resultados del empleo de la
Inteligencia Artificial luego de la aparición de las herramientas de IAGen en noviembre
de 2022 (Fragoso Fragoso et al., 2026; Gómez Lago et al., 2026; Fernández Hernández
et al., 2024) y en el 2024 fue aprobada la estrategia para el desarrollo de la Inteligencia
Artificial, como parte de la Política para la Transformación Digital, Agenda Digital
Cubana y Estrategia de Inteligencia Artificial, rectorada por el Ministerio de
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