Alternativas de fertilización en la producción de semillas de cebolla (Allium cepa, L.)
Raquel Ruz Reyes
Santa Laura Leyva Rodríguez
Franklyn Arana Labrada
Volumen: 18
Recepción: 06/02/2026
Número: 2
Trimestre: abril-junio
Aprobado: 23/04/2026
Año: 2026
Artículo original
conditions on a calcareous brown rendzina soil. The experiments were set up using a
randomized block design with five treatments and three replicates. The treatments used
were: absolute control, NPK, cattle manure, mycorrhizae, and mycorrhizae + cattle
manure. For the biological measurements, a total of 30 plants per treatment were taken,
which were initially identified. The variables studied were: plant height, number of floral
stems, umbels, flowers and seeds per plant, dry weight of 1000 seeds, and agricultural
yield (kg ha-1). The results obtained showed an efficient seed production of 'Caribe 71'
onions with the use of 10 t ha-1 of cattle manure + mycorrhizae. In this treatment, the
best results were achieved in the evaluated parameters, with no differences compared
to the treatment with NPK. It is demonstrated that with this combination, under the
edaphoclimatic conditions of Majibacoa for this cultivar, the application of chemical
fertilizers can be replaced, which positively affects soil conservation, human health, and
contributes to the country's economy through the substitution of imports.
Key words: fertilizer substitution, sustainable agriculture, seed yield, root symbiosis,
integrated nutrient management.
Introducción
La cebolla (Allium cepa, L.), una de las primeras plantas cultivadas de la familia
Liliaceae, se utiliza como condimento y verdura en la cocina de todo el mundo. Además
de diversos minerales, vitaminas y metabolitos secundarios como ácidos fenólicos,
flavonoides, tiosulfinatos, saponinas y fitoesteroles, contiene azufre y aminoácidos.
Además de su uso principal como alimento, la cebolla ofrece otros beneficios para la
salud (Bala et al., 2023).
En Cuba se informa un área de 8 923,00 hectáreas con una producción de alrededor de
60 mil toneladas, a pesar de ser la segunda hortaliza su producción no satisface la
demanda, pues depende de variedades y semillas que hay que importar, en las cuales
se invierten cuantiosas sumas en divisas (López et al., 2024).
La producción mundial de alimento se desarrolla con dos tendencias fundamentales.
Por una parte, la aplicación intensiva de métodos, procedimientos y técnicas agrícolas,
y por la otra, la aplicación novedosa de la Agroecología y Agricultura Sostenible, donde
es fundamental las diversas maneras de desarrollar la producción agroalimentaria con
el mínimo daño al entorno natural (Mockshell et al., 2025).
Para lograr incrementos en la producción de semillas es imprescindible lograr un
manejo eficiente de cultivares mejor adaptados a las condiciones de clima y suelos de
cada zona. En Cuba se ha logrado adaptar el cultivar “Caribe 71” y a partir de
condiciones mínimas de vernalización puede producir semillas de calidad, pero aún no
satisface la demanda de los productores (Buides et al., 2025).
Todo lo anterior hace necesaria la búsqueda de nuevas tecnologías para la obtención
de rendimientos superiores, con la reducción del empleo de fertilizantes minerales que
económica y ecológicamente resultan costosos, por lo que resulta interesante combinar
la utilización de cantidades reducidas de fertilizantes minerales con abonos orgánicos y
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