Modelo clínico imagenológico escalonado para el paciente con cáncer de ovario
Yanet Pérez González
Jesler Bravo Peña
Yilian Machado Garcet
Volumen: 18
Recepción: 09/09/2025
Número: 1
Año: 2026
Aprobado: 15/12/2025
Artículo original
health problem, representing the seventh most common cancer and the eighth leading
cause of cancer death in women worldwide. The objective is to describe the design of a
stepwise clinical-imaging model for the diagnosis and staging of ovarian cancer at the
Dr. Ernesto Guevara de la Serna General Teaching Hospital. Theoretical methods were
used: theoretical systematization and modeling, and empirical methods: observation and
documentary analysis. The main results of the model's application are aimed at
achieving indicators of validity and reliability of the algorithm for predicting malignant
disease and optimal resectability, evaluating the clinical viability of the model in real
practice, and reducing diagnostic costs by 30%. In conclusion, the model provides a
validated, cost-effective, and exportable tool for improving the management of ovarian
cancer in similar settings and provides a clear, consensus-based, and contextualized
protocol that reduces uncertainty in initial decision-making, as well as providing patients
with more accurate staging and, consequently, initial treatment that is more appropriate
to their condition, which could potentially impact prognosis.
Key words: TUNAS-OVARIO model, ovarian cancer, treatment adequacy.
Introducción
El cáncer de ovario es el tercer cáncer ginecológico más común; sin embargo, es el que
presenta el peor pronóstico, siendo tres veces más letal que el cáncer de mama.1
Menos de la mitad de los pacientes sobreviven más de 5 años y más del 75% de las
mujeres se diagnostican cuando la enfermedad se encuentra en una etapa avanzada,
siendo común el diagnóstico en estadios 3 y 4, donde la tasa de supervivencia es de 25-
30%; además, el 60% de las mujeres con cáncer de ovario presentan enfermedad
metastásica al momento del diagnóstico. 2 Cerca del 4.4% de las muertes relacionadas
con enfermedades malignas se deben al cáncer de ovario. (Cortés et al., 2020, p.1)
La alta letalidad del cáncer de ovario como problema de salud, se atribuye
fundamentalmente, según Cortés et al. (2020), al diagnóstico en estadios avanzados de
la enfermedad, debido a la inespecificidad de su sintomatología inicial y la falta de
métodos de cribado efectivos. El manejo óptimo de esta neoplasia es multimodal y
depende críticamente de una valoración imagenológica precisa para la caracterización
de la masa anexial, la estadificación de la enfermedad, la planificación del acto
quirúrgico y la evaluación de la respuesta al tratamiento. Guías clínicas internacionales,
como las del National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y la European Society
for Medical Oncology (ESMO), recomiendan algoritmos diagnósticos que incluyen la
ecografía transvaginal como estudio inicial, seguida de la tomografía axial
computarizada (TAC) de abdomen y pelvis con contraste como modalidad de elección
para la estadificación, reservando la resonancia magnética (RM) para la caracterización
de masas indeterminadas.
Sin embargo, este paradigma de manejo, altamente efectivo en entornos de altos
recursos, encuentra serias limitaciones para su implementación en entornos de
recursos limitados (Low-Resource Settings – LRS), caracterizados por la escasez de
equipos de imagen avanzada (como RM), la limitada disponibilidad de personal
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