La inteligencia artificial en la comunicación de resultados científicos de un proyecto de Formación
Ciudadana en la educación superior
Félix Germán Álvarez Téllez
Marilín Isis Molina López
Volumen: 17
Número: Especial 3
Año: 2025
Recepción: 17/09/2025
Aprobado: 23/11/2025
Artículo original
La comunicación de la ciencia y la tecnología, según Trelles & Rodríguez (2017) debe
concebir como un proceso dialógico, de construcción compartida desde el que se
construyen valores de cultura científica que se comparten en contextos concretos, entre
los que se encuentran las instituciones de educación superior (IES). En este sentido,
aclaran que de esos procesos de comunicación científica debe participar la sociedad,
lejos de los conceptos elitistas que aún persisten en algunos predios universitarios.
Es por eso que las comunidades científicas y académicas también se dirigen a públicos
no especializados, para hacerlos parte, igualmente, de ese conocimiento; para
socializarlo y que se apropien de este y lo usen en los diferentes ámbitos (local,
territorial, regional o nacional) según corresponda. Ello conlleva, por supuesto,
diferencias en la construcción y codificación del mensaje para unos y otros receptores y
el lenguaje apropiado para cada caso.
En las IES se dispone de editoriales y de revistas científicas, se organizan eventos
nacionales e internacionales favorables a la socialización de los nuevos conocimientos
que se generan al interior de departamentos, facultades y centros de investigación.
También interesa dar a conocer aportes al conocimiento, que surgen a través de
alianzas con otras instituciones educativas, científicas y culturales del entorno. De estas
vías formales se derivan libros académicos, artículos científicos, ponencias en eventos
(seminarios, talleres, coloquios) que en la actualidad trascienden de espacios físicos a
espacios virtuales, favorables a un mayor alcance.
La visibilidad deseada para esos resultados encuentra entonces, una aliada en la
Internet, por lo que los sitios web, los foros, las revistas digitales, las redes sociales
académicas (Google Académico y Research Gate) y también las personales (Facebook
e Instagram) se convierten en vías informales, propicias para la difusión y la divulgación
del conocimiento científico. Estos espacios, potenciados con el uso de la IA facilitan y
vigorizan la comunicación de los nuevos conocimientos.
De acuerdo con Medina (2017), para que la ciencia avance acorde a las necesidades
del momento actual, el proceso de comunicación científica de sus resultados debe
poseer niveles de calidad acordes a los que se alcanzan en el propio proceso de
investigación. En tal sentido, este empeño no debe descansar en esfuerzos aislados.
Trelles & Rodríguez (2017) también aseveran que:
La comunicación de la Ciencia, lo mismo para entidades de educación superior que para
espacios receptivos generales, supone más que creación, trasmisión y recepción de
significados en el campo de la cultura científica. Demanda la participación activa de
emisores y receptores, la utilización profesional de recursos, técnicas y medios; un
proceso, además, urgido de gestión, es decir, de planificación, evaluación y control.
Entenderla de ese modo, tanto para los comunicadores y divulgadores como por los
propios científicos, significa comprender que ella es parte consustancial de la ciencia, y
no actividad al margen. (p. 32)
Por tales razones, la dimensión comunicativa en un Proyecto de investigación científica
debe ser integrada en su gestión. Benítez (2025) refiere que, en el ciclo de gestión de
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