El manejo de las emociones y el sistema inmunológico del ser humano
Silvia Carolina Mosquera Zambrano
Silvia Carolina Kaunas
Volumen: 17
Número: 4
Año: 2025
Recepción: 17/05/2025
Aprobado: 18/07/2025
Artículo de revisión
solo trate los síntomas físicos, sino también las causas emocionales que pueden estar
detrás de la enfermedad. (Meneses, 2020, p. 122)
Otro ejemplo está en las personas diabéticas. Ya es conocido que hay diferentes tipos
de diabetes, los más conocidos son la Diabetes Tipo I, generalmente genética y la
diabetes tipo II adquirida, dado el comportamiento en cuanto a la alimentación, el
entorno, el stress, etc. En ambos casos, se trata de una enfermedad crónica. Y,
generalmente requiere de tratamiento medido, además de ejercicio físico y una
alimentación saludable. Ante la diabetes tipo I, se emplea, en casi todos los casos, el
suministro por inyección de la hormona insulina, sus dosis dependen de la actividad
que se realice, de la estatura, el peso, y el régimen alimenticio que se sostenga. En el
segundo caso, se requieren fármacos, casi siempre, en tabletas y es determinante la
actividad física y la calidad en la nutrición.
Las emociones mal manejadas, en un paciente diabético, provocan desbalances
importantes de la glucosa, que terminan alterando y debilitando su sistema
inmunológico, entonces, provoca la adquisición de infecciones respiratorias, urinarias,
en heridas y lesiones, entre otras, con bastante frecuencia. A su vez, estas
enfermedades agudizan el descontrol de la glucemia y empeora cualquier enfermedad.
Esto, sin contar o, mejor dicho, contando con que la propia descompensación de la
enfermedad, es decir, los desniveles de glucemia, provocan daños en el organismo, es
decir, en cada uno de los órganos internos, daños cardiovasculares, cerebrovasculares,
retinopatía, neuropatías y peor, aun, insuficiencia renal. Sin embargo, el manejo
adecuado de los problemas y conflictos emocionales y de las emociones así simples,
ayuda a mantener los niveles de glucemia en rangos adecuados.
El fortalecimiento del sistema inmunológico no depende únicamente de medicamentos
o alimentación, sino también de estado de ánimo emocional de la persona, las prácticas
de autocuidado emocional y fortalecimiento del sentido de vida. La resiliencia
emocional, el sentido de propósito, la gratitud y la conexión con otros seres humanos
han mostrado efectos protectores sobre la salud general y en particular sobre la
inmunidad. La psicología positiva y la medicina mente cuerpo han abierto nuevas
posibilidades terapéuticas en este campo, que deben ser integradas tanto en la
prevención como en el tratamiento de enfermedades inmunológicas.
No se puede seguir considerando a las patologías emocionales como secundarias o
ajenas al diagnóstico médico. Su incidencia sobre el sistema inmunológico es clara,
profunda y sostenida. Los profesionales de la salud, los educadores y los responsables
de políticas públicas deben reconocer que el cuidado emocional es, en sí mismo, una
medida de protección inmunológica. Las emociones no son meras experiencias
internas, son procesos fisiológicos que impactan directamente en la forma en que el
cuerpo se defiende, se recupera y se adapta a su entorno. Por lo que, toda estrategia
integral de salud debe partir del reconocimiento y la atención de las emociones
humanas como parte esencial de la medicina del futuro.
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