El rol del politólogo y la Ciencia Política en el ámbito empresarial
Sebastián Martín Rinaldi
Volumen: 18
Recepción: 11/11/2025
Número: 2
Trimestre: abril-junio
Aprobado: 09/02/2026
Año: 2026
Artículo original
Key words: Political Science, labor market insertion, business, workplace
competencies, university curricula.
Introducción
La consolidación de la Ciencia Política como disciplina transcurrió junto al desarrollo de
otras grandes áreas del saber, como la Historia, la Sociología, el Derecho o la
Economía, hasta que, hacia fines del siglo XIX, comenzó a delinear su objeto de
estudio, en especial, a partir de la formalización de los primeros departamentos
académicos especializados en universidades como Columbia, Minnesota y Johns
Hopkins. Aunque aún perduran discusiones sobre sus límites y enfoques, existe un
consenso más o menos generalizado en que su materia de investigación es la política
misma, entendida como aquellas dinámicas, relaciones, procesos, instituciones y
prácticas que hacen posible el poder, la autoridad y la toma de decisiones colectivas en
una sociedad (McClain, 2021).
Entre las habilidades fundamentales que se asocian al ejercicio disciplinar se destacan
la capacidad analítica de la realidad social, el pensamiento reflexivo y la síntesis de
información compleja (Barrientos & Román, 2024). Estas competencias, que integran
saberes teóricos y técnicos, conforman un perfil profesional multivalente, apto para
desempeñarse tanto en el ámbito público como en el privado, en un sinfín de
actividades que se nutren de la interdisciplina (Barreda & Delgado Sotillos, 2024). No
obstante, a pesar de lo significativas que pueden ser estas destrezas, los politólogos
suelen enfrentar un reconocimiento social y profesional limitado. Diversos estudios
(Betancur & Mancebo, 2017; Weiner & Tatum, 2021) advierten cierta desinformación
sobre el potencial profesional de la disciplina, debido tanto a su amplitud temática como
al tamaño de la comunidad profesional, muy inferior al de otros campos. Ello limita su
apreciación en numerosos sectores y genera dificultades para traducir los
conocimientos académicos en oportunidades concretas, especialmente fuera del ámbito
universitario (Gentry et al., 2024; Leyva & Ramírez, 2015).
Ahora bien, vale destacar que estas cuestiones ya habían sido advertidas varias
décadas atrás. En 1991, John Wahlke, miembro de la American Political Science
Association, coordinó un estudio pionero sobre la formación en los colleges
estadounidenses. Sus aportes fueron tan relevantes que, con base en ellos, a lo largo
de los años se desarrollaron diferentes líneas de trabajo con foco en reflexionar sobre
las condiciones curriculares y las mejoras necesarias para potenciar la educación y su
impacto en el campo de acción (Feeley & Van Vechten, 2021; Ishiyama, 2022; Ishiyama
et al., 2021; McClellan, 2021; Rinaldi, 2024; Turner, 2014). Entre estas investigaciones,
resaltaron particularmente aquellas referidas al complejo camino que recorren los
estudiantes y graduados para lograr su inserción profesional (Betancur & Mancebo,
2017; Gentry et al., 2024; Leyva & Ramírez, 2015; Orco et al., 2025).
Aunque, en términos generales, la enseñanza de la Ciencia Política se ha caracterizado
por un foco en la preparación para la vida académica (Rinaldi, 2017; 2022), en la
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